Tener miedo de la voluntad de Dios es una de las creencias más extrañas que la mente humana jamás haya podido concebir.
Los milagros son simplemente la señal de que estás dispuesto a seguir el plan de salvación del Espíritu Santo y de que reconoces que no sabes lo que dicho plan es.
El ego queda inmovilizado en presencia de la grandeza de Dios porque su grandeza establece tu libertad.
Tu valía se encuentra en la mente de Dios.
La sesión concluye con una meditación guiada de sanación.