"Convertir el infierno en Cielo es la función de los maestros de Dios.
El mundo acabará cuando todas las cosas que hay en el hayan sido correctamente juzgadas mediante Su Juicio.
El mundo acabará cuando ya no quede ni un solo pensamiento de pecado.
El mundo acabará con alegria porque es un lugar triste. El mundo acabará en paz porque es un campo de batalla.
“Santo eres, eterno, libre e íntegro, y te encuentras para siempre en paz en el corazón de Dios”.
Maestro de Dios, ¿Es este el juicio que tienes acerca de ti mismo? ¿Crees que es completamente cierto?.
Tu función es prepararte para poder llegar a oír este juicio y reconocer que es verdad.
Para que un maestro de Dios pueda curar, es escencial, pues que permita que sus propios errores le sean corregidos.
La única responsabilidad del maestro de Dios es aceptar la expiación para sí mismo. La expiación es sencillamente la corrección o anulación de los errores. Cuando se haya alcanzado, el maestro de Dios se habrá convertido, por definición en un obrador de milagros".